ElDurango ha desarrollado el Programa de Acompañamiento y Apoyo a Personas en Situación de Soledad No Deseada, una iniciativa cofinanciada por Lanbide–Servicio Vasco de Empleo, con el objetivo de apoyar a personas que viven situaciones de aislamiento social, favoreciendo su bienestar, su autonomía y su participación en la comunidad.
El programa partió de la premisa de que la soledad no deseada puede afectar a personas de cualquier edad y responder a circunstancias muy diversas. Por ello, se diseñó como un recurso de proximidad para detectar estas situaciones, fortalecer las redes de apoyo, fomentar la participación social y facilitar el acceso a los recursos municipales y comunitarios mediante la coordinación con los diferentes agentes del municipio.
La metodología se basó en una atención centrada en la persona. Tras una primera acogida y valoración, se definía un plan adaptado a las necesidades, intereses y ritmo de cada participante. La intervención permitió identificar necesidades y establecer una relación de confianza con cada persona. Las actuaciones incluyeron apoyo emocional, 66 paseos, 56 acompañamientos domiciliarios, acompañamientos sanitarios, apoyo en gestiones y documentación, seguimiento telefónico, participación en actividades comunitarias y un proceso de cierre orientado a reforzar la autonomía y favorecer la continuidad de la participación social.
El programa atendió a 24 personas —19 mujeres y 5 hombres—. Entre ellas había personas menores de 40 años, de mediana edad y mayores de 80 años, lo que confirma que la soledad no deseada puede afectar a distintas etapas de la vida. A lo largo del proyecto se realizaron 239 acompañamientos, con una media de 47,8 intervenciones mensuales y una duración aproximada de 90 minutos por sesión. Además, se realizaron 22 derivaciones a recursos comunitarios para favorecer la continuidad de los apoyos.
El acceso al programa se produjo tanto por iniciativa directa como mediante derivaciones de profesionales sanitarios y otros recursos comunitarios. La experiencia puso de manifiesto que las situaciones de soledad no deseada estaban relacionadas con la falta de redes de apoyo, los procesos de duelo, las dificultades de movilidad, los problemas de salud, las dificultades de integración social o la necesidad de apoyo para acceder a recursos y realizar gestiones.
El programa se puso en marcha dentro del Plan de Empleo Local gracias a una subvención de Lanbide de 75.000 euros, complementada por una aportación municipal de 3.638,73 euros. La iniciativa permitió la contratación de seis mujeres —una coordinadora y cinco acompañantes—, todas ellas mujeres mayores de 45 años, en su mayoría desempleadas de larga duración.
La concejala de Acción Social, Jesica Ruiz, ha subrayado que «la soledad no deseada es una prioridad creciente y los resultados de este programa demuestran que una intervención coordinada con los recursos comunitarios tiene un impacto real en la vida de las personas. No solo hemos contribuido a reducir situaciones de aislamiento, sino también a favorecer la creación de relaciones y redes de apoyo que, en muchos casos, han continuado de forma autónoma. Desde el Consistorio vamos a seguir trabajando para reforzar la detección de estas situaciones, impulsar la participación comunitaria y consolidar un modelo de atención centrado en la persona que fomente la autonomía y contribuya a construir un Durango más inclusivo».






