«Encontrar una vivienda de alquiler en Basauri es difícil, la oferta es mínima y, cuando aparece un piso, los precios están fuera del alcance de muchas familias y personas jóvenes», aseguran desde Elkarrekin Podemos. Ante esta situación, llevó al último Pleno una propuesta muy concreta: adelantar el estudio de vivienda vacía que ya está previsto en el Plan de la Zona Tensionada, para saber cuántas viviendas están realmente deshabitadas y estudiar cuáles podrían volver a ponerse en uso. «No estamos inventando una medida nueva ni cuestionando el Plan. Estamos pidiendo acelerar una herramienta que ya está aprobada porque el problema de la vivienda existe hoy y no dentro de dos años.»
El diagnóstico municipal reconoce las dificultades de acceso a la vivienda y la escasez de oferta. Y también reconoce que no basta con saber cuántas viviendas figuran como «no principales»: hace falta un estudio específico para conocer cuáles están realmente vacías. «Precisamente porque no sabemos cuántas viviendas vacías hay de verdad, necesitamos hacer el estudio. Se trata de conocer la realidad y actuar». La moción proponía una campaña personalizada dirigida a las personas propietarias de viviendas sin uso, para explicarles las ayudas a la rehabilitación, los incentivos fiscales y los programas públicos existentes, como Bizigune o ASAP, que pueden facilitar que esas viviendas vuelvan al mercado de alquiler.
El equipo de gobierno rechazó la propuesta argumentando que adelantar el estudio supondría alterar el cronograma previsto. Sin embargo, Elkarrekin Podemos señala que, tras revisar la normativa y el propio Plan, «no ha encontrado ninguna disposición que prohíba adelantar una actuación ya incluida en él. Una cosa es decidir que se quiere esperar y otra decir que no se puede hacer. Los calendarios se modifican continuamente cuando las circunstancias cambian. Y la vivienda es, hoy, uno de los principales problemas de nuestra gente».
El grupo insiste en que la construcción de nueva vivienda protegida es necesaria, pero recuerda que esas promociones tardarán años en estar disponibles. «Necesitamos construir vivienda nueva, por supuesto. Pero mientras llegan las grúas, los proyectos y las nuevas promociones, tenemos que trabajar también con la vivienda que ya existe. La gente que busca un alquiler hoy no puede esperar años». Para la formación morada, adelantar el estudio permitiría disponer antes de información real, ofrecer alternativas a las personas propietarias y valorar todas las herramientas previstas para movilizar vivienda vacía. «La vivienda no puede ser un lujo ni un premio para quien pueda pagar más. Es una necesidad básica. Y con una oferta de alquiler prácticamente inexistente, no podemos permitirnos dejar herramientas sin utilizar.»






