El ‘V Encuentro Estatal «Tren y Clima»’, organizado por la Coordinadora Estatal por el Tren Público, Social y Sostenible, en colaboración con la Alianza por el Clima, se ha celebrado en el municipio de Basauri durante los días 5, 6 y 7 de junio. Durante tres jornadas de trabajo, plataformas en defensa del tren, organizaciones ecologistas, sindicales, vecinales y personas a título individual han reflexionado sobre la situación del transporte ferroviario en los ámbitos local, regional y estatal, formulando propuestas para su mejora.
Las entidades representadas en el encuentro, entre ellas Sagarrak de Basauri, procedentes de Andalucía, Castilla La Mancha, País Valenciá, Comunidad de Madrid, Asturies, Cantabria, Región de Murcia y Euskal Herria, defienden un modelo de transporte socialmente justo y ambientalmente sostenible que priorice la movilidad activa (caminar y bicicleta) y, para aquellos trayectos en los que sea necesaria, esté articulado en torno al transporte público y, concretamente, el transporte ferroviario como modo energéticamente más eficiente.
«Creemos en un transporte ferroviario de carácter social y gestionado desde lo público, como un servicio fundamental para la ciudadanía, las empresas y las instituciones», aseguran.
Reclaman servicios ferroviarios de calidad: con frecuencias adaptadas a las necesidades de movilidad de todas las personas. Y que estén coordinados con el resto de medios de transporte del entorno; energéticamente eficientes y que contribuyan a producir energías renovables: la infraestructura ferroviaria debe ser utilizada para producir energía renovable, reduciendo la dependencia de fuentes no sostenibles; accesibles para personas con diversidad funcional: es necesario incrementar la accesibilidad con un mayor número de ascensores, escaleras y rampas, beneficiando a personas con movilidad reducida, personas adultas, mayores y aquellas que utilizan cochecitos de bebé y carros de la compra.
También que promuevan la intermodalidad, especialmente con la bicicleta: facilitar la entrada de bicicletas a la estación, así como el acceso de estas a los coches de pasajeros, y contar con aparcabicis seguros y cubiertos tanto en su interior como en el exterior, fomentado así la diversificación de modos de transporte; a daptados a la crisis climática: las estaciones, apeaderos y otros espacios deben convertirse en espacios verdes y refugios climáticos. Necesitamos áreas que mitiguen las islas de calor, creando espacios verdes (muretes con vegetación) y arbolados que ofrezcan sombra, frescura y sosiego. Esto contribuiría a mejorar la salud y el bienestar de los habitantes.
Además, que respondan a las necesidades de la ciudadanía: los trenes, las estaciones y su entorno deben convertirse en espacios seguros y funcionales para todas las personas. Reclamamos espacios iluminados, bien atendidos, resguardados, con áreas de lactancia y espacios para cambio de pañales, así como servicios de urinarios. Soluciones funcionales demandados por las personas usuarias; así como gestión adecuada de las incidencias: proporcionar información en tiempo real a las personas viajeras en todas las paradas, así como comunicar de manera diligente las incidencias ocurridas en las diferentes líneas. En casos en que se ponga un transporte alternativo, este debe ser adecuado para personas con diversidad funcional y transportar bicicletas.
«No se trata solo de construir por construir, sino reflexionar sobre cómo, qué y para quién se construye», agregan. Más allá de los problemas sociales y territoriales asociados a la situación del transporte ferroviario identificados durante el V Encuentro estatal Tren y Clima, las entidades participantes alertan de la creciente contribución de las políticas de transporte en la crisis climática. No en vano, el sector del transporte es el mayor generador de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del conjunto de la economía del Estado, con un 33,7% del total, como recoge el Inventario de Emisiones de GEI 2026 del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITERD).
«Desde la Coordinadora constatamos con preocupación que el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, como departamento competente para el diseño de las políticas de transporte y movilidad, así como diferentes Gobiernos autonómicos o buena parte de los locales, mantienen un negacionismo práctico frente al calentamiento global. En efecto, constatamos con preocupación cómo sus políticas no contribuyen de forma efectiva a la indispensable reducción de estas emisiones que, al contrario, siguen aumentando. Según el mencionado inventario de emisiones, entre 1990 y 2024, las emisiones del transporte por carretera crecieron un 63% y las del transporte aéreo doméstico un 111%», aseguran.
Así, denuncian que «no es creíble el estratégico compromiso de neutralidad climática de este sector en el horizonte del 2050, contemplado en la reciente Ley de Movilidad Sostenible; algo que exige al conjunto de las Administraciones Públicas, comenzando por la del Estado, otras políticas ferroviarias y de transporte en general, y construir un sistema multimodal que, centrado en el transporte ferroviario público, contribuya a lograr la descarbonización del sector transporte y a enfriar el planeta».
Asimismo, reiteran su apoyo y solidaridad a todas las personas encausadas por acciones no violentas frente a la crisis climática, compartiendo que estas expresiones de denuncia social, realizadas de forma responsable y medida, no merecen sanción o represión alguna, sino reconocimiento y simpatía. «Apoyo y solidaridad que ya expresamos en su momento con las 15 afectadas por el proceso penal abierto por la intervención realizada en el Congreso de los Diputados el 6 de abril del 2022, absolutamente pacífica y motivada por la presentación internacional del último Informe del IPCC de las Naciones Unidas sobre el cambio climático; proceso del que estamos pendientes. O más recientemente a las tres personas juzgadas el pasado 26 de mayo por otra acción no violenta, en este caso el 7 de octubre del 2019. Deseamos y esperamos su completa absolución, como corresponde a una democracia que se pretenda madura», finalizan.






