Llega junio, el inicio del verano, y con él largas horas al sol y planes al aire libre. El sol afecta directamente a nuestra salud y bienestar, pero pese a sus beneficios, son también conocidos sus efectos perjudiciales.
Las gafas de sol, las gorras y la crema de protección solar forman parte (o deberían) de los imprescindibles en las actividades de ocio y tiempo libre, más durante la época estival. Aunque cada vez hay más conciencia sobre el daño que el provoca en la piel, gran parte de la sociedad todavía asocia el bronceado a belleza o incluso a salud.
El bronceado es el resultado visible de una piel que ha sufrido daño solar y, por esta razón, presenta un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Es, por tanto, una conducta de alto riesgo exponerse al sol sin las medidas de protección adecuadas. Pero no solo debemos protegernos en la playa, piscina o monte, si no siempre que estemos expuestas al sol, ya sea por trabajo u ocio.
El cáncer de piel, melanoma y carcinomas, es uno de los más frecuentes del mundo. De hecho, la incidencia de este tipo de cáncer ha aumentado un 40%, en los últimos años. Según los últimos datos del Observatorio del Cáncer de la Asociación Contra el Cáncer, el cáncer de piel representa alrededor del 7 % de los cánceres diagnosticados en 2024.
¿Sabías que el cáncer de piel es uno de los tipos de cáncer más fácil de prevenir? La exposición excesiva al sol es el principal factor de riesgo del cáncer de piel, por lo que es necesaria la prevención. Por un lado, con protección solar adecuada durante todos los días del año, ya que la piel tiene memoria, es decir, la exposición es acumulativa y en el día a día se está expuesta con frecuencia al sol sin apenas notarlo.
Por otro lado, cubriendo cabeza y piel con ropa, usando gafas con filtro UV, además del uso de cremas de FPS 50 cada dos horas. También es importante no permanecer muchas horas bajo el sol y evitar las horas centrales del día, entre las 11.00 y las 17.00 horas, incluso en días nublados porque las nubes solo tienen un efecto parcial de filtro. Para ello, se debe buscar siempre la sombra e intentar permanecer en interiores. Si no es posible, se recomienda la protección mediante sombrillas o toldos.



