Los dinamiteros siguen sin conocer derrota en las cuatro primeras jornadas, pero solo han conseguido marcar un gol y acumulan tres empates sin ver puerta. Las adversidades han marcado el inicio de curso de los de Lekue, que buscarán estrenar su casillero de victorias el 18 de octubre ante el colista, el Iturrigorri.
Su regreso a División de Honor vizcaína no está siendo el que soñaba la afición blanquinegra. El conjunto dirigido por Lekue ha comenzado la temporada con la pólvora mojada y sin encontrar todavía la fórmula para sumar de tres en tres. Cuatro jornadas disputadas, cuatro empates y un único gol a favor dibujan el balance de un equipo que, pese a no conocer la derrota, necesita dar un paso adelante en ataque para convertir las buenas sensaciones en victorias.
Los dinamiteros ocupan actualmente la duodécima posición de la clasificación, con cuatro puntos de doce posibles. Un arranque que deja margen de mejora, aunque también invita a mirar el vaso medio lleno: el equipo ha conseguido mantenerse invicto en un inicio de liga marcado por las dificultades, las lesiones y unas condiciones de juego que tampoco han acompañado. La temporada comenzó con un empate a uno frente al Indautxu en la primera jornada. Un encuentro que pronto se complicó para los galdakoztarras, que pasada la media hora de partido se quedaron con un jugador menos tras la expulsión con roja directa de su dorsal 10, Zape. Pese al contratiempo, el Galdakao consiguió sumar su primer punto del curso en un estreno que exigió un importante esfuerzo colectivo.
La segunda jornada, en Santa Bárbara ante el Balmaseda, tampoco estuvo exenta de malas noticias. Cuando el equipo buscaba estrenar su casillero de victorias ante su afición, los de Lekue sufrieron un duro revés con las lesiones de gravedad de Aitor Vellisca y Eneko Bujan, ambos durante la primera mitad. Dos contratiempos que empañaron una tarde en la que el marcador terminó sin goles y que obligaron al conjunto blanquinegro a afrontar nuevas dificultades desde el comienzo de la competición.
Pero si algo ha caracterizado este arranque ha sido la sucesión de circunstancias adversas. En la visita al Padura, en Arrigorriaga, las lluvias torrenciales convirtieron el terreno de juego en un escenario prácticamente impracticable durante toda la segunda mitad. El fútbol dejó paso a una batalla por levantar el balón y alejarlo lo máximo posible de la propia portería, con escasas posibilidades de construir jugadas y buscar el gol. El resultado, un nuevo empate sin goles.
La cuarta jornada, frente al Zalla, tampoco permitió romper la dinámica. Los dinamiteros volvieron a quedarse sin ver puerta y sumaron tercer empate consecutivo a cero, prolongando una sequía ofensiva que empieza a convertirse en la principal asignatura pendiente. Cuatro partidos, cuatro empates y un solo gol. Los números reflejan con claridad el principal problema del CD Galdakao en este inicio de temporada: la falta de pegada. El equipo ha conseguido mantenerse invicto, pero todavía no ha encontrado la tecla que le permita transformar los puntos en victorias y dar un salto en la clasificación.
El regreso a División de Honor sigue siendo un proyecto ilusionante para un CD Galdakao que afronta el curso con ganas de consolidarse. La ausencia de derrotas ofrece base sobre la que construir. Toca dar el siguiente paso: transformar la solidez y la resistencia mostradas en resultados ambiciosos. El calendario ofrece nueva oportunidad para dar un golpe sobre la mesa. El próximo 18 de octubre, el CD Galdakao visitará al Iturrigorri, actual colista de la competición, con el objetivo de conseguir su primera victoria de la temporada. La temporada es larga, pero, tras un inicio en el que los dinamiteros han resistido sin caer, queda empezar a sumar.






