Fue el pasado 2 de agosto cuando el galdakoztarra Iskander Sagarminaga volvió a enfrentarse a aguas abiertas gélidas para superar un reto. La proeza tuvo lugar en el canal del Norte, donde se proclamó primer nadador vasco en cruzar uno de los más complicados para superar nadando. Entraba así en la lista de los 176 nadadores a nivel mundial que lo han conseguido, con la decimoséptima mejor marca de la historia.
Sumó en total 34 kilómetros entre Donaghadee, en Irlanda del Norte, y Portpatrick, en Escocia, durante 10 horas y 28 minutos. En compañía de las medusas cabeza de león, las más grandes del planeta. Por las condiciones del entorno, podía intentarlo solo entre el 31 de julio el 7 de agosto, y solo hubo 11 horas óptimas que Iskander supo aprovechar. En otras ocasiones, ya había tenido que volver a casa por el mal estado de la mar.
No sé libró de los tentáculos de las medusas, que pueden alcanzar entre 10 y 15 metros, y cuyo veneno, si entra en el sistema nervioso, podría provocar reacciones graves. Por suerte, evitó la gravedad, aunque el equipo que le vigiló desde un barco, entre quienes se encontraba su pareja, Eider, llevaba inyecciones de adrenalina y antihistamínicos con corticoides.
Anteriormente, el de Galdakao había obtenido la Triple Corona de natación en aguas abiertas, que incluye el canal de la Mancha, el canal de Catalina y la circunvalación a nado de la isla de Manhattan.
Y, por supuesto, ya piensa en el siguiente objetivo, completar el desafío de los Siete Océanos, del que le faltan el canal de Cook en Nueva Zelanda; el de Tsugaru en Japón, donde se nada sobre una sábana para evitar el ataque de animales marinos, el cruce entre islas de Hawái, y el estrecho de Gibraltar, que afrontará en grupo, con amigos, si es posible.