La propagación de la avispa asiática ha colocado a la apicultura local en una situación crítica estos últimos años. El calentamiento y las sequías derivados del cambio climático han agravado el problema; las condiciones climáticas actuales favorecen el ciclo biológico de esta especie invasora, facilitando su reproducción y expansión. Altas temperaturas y sequía debilitan a las abejas al interrumpir la secreción de néctar de las plantas, reduciendo así drásticamente el suministro de alimento que llega a la colmena. Ante esta situación, muchos apicultores optan por trasladar sus colmenas a lugares alejados de la amenaza, como el monte Gorbeia, la llanada Alavesa o Burgos. En este contexto, la asociación Erlete y la ADR Urkiola han firmado recientemente un acuerdo para trasladar las abejas a zonas más seguras situadas a mayor altitud.
Se ha destinado una parcela específica situada en terrenos públicos de Abadiño y gestionada por la Diputación Foral de Bizkaia para que los apicultores de la comarca de Durangaldea puedan trasladar sus colmenas al Parque Natural de Urkiola entre finales de julio y el inicio del invierno. Para llevar a cabo el proyecto, se ha acondicionado y vallado una zona con capacidad para albergar cerca de un centenar de colmenas, con el fin de facilitar la labor de los apicultores y garantizar la seguridad del emplazamiento.
Elegir el lugar no fue arbitrario. Tras evaluar varias ubicaciones, se seleccionó una parcela de propiedad municipal en Abadiño por ofrecer condiciones técnicas y naturales óptimas. En primer lugar, el emplazamiento se encuentra a una altitud superior a los 700 metros sobre el nivel del mar, una altura que dificulta considerablemente la presencia de la avispa asiática, proporcionando así a las colmenas un respiro frente a esta amenaza. En segundo lugar, las colmenas se ubican en un prado orientado al sur, protegido de las fuertes rachas de viento. El suministro de agua se garantiza con un arroyo próximo. Cabe destacar también que el acuerdo estipula que las abejas mantenidas en este santuario deben pertenecer a la variedad de abeja negra Apis mellifera iberiensis. Este requisito supone un paso importante no solo para la protección frente a los ataques de la avispa, sino también para preservar la genética de nuestra abeja autóctona y respetar el equilibrio ecológico del parque natural. Además, dichas abejas deberán estar aseguradas, identificadas y registradas conforme a la normativa vigente.






