Este último año, dos robles situados junto a la zona de calistenia del parque Ibaizabal, en la parte central del parque, han muerto como consecuencia de cortes realizados de forma intencionada. Los árboles, con una antigüedad estimada de 25 años, fueron dañados directamente en el tronco.
«Los cortes fueron repetidos y repasados en varias ocasiones, provocando finalmente la muerte de ambos ejemplares. Se trata de una actuación continuada y premeditada que ha afectado de forma irreversible al arbolado urbano del municipio», explican fuentes municipales.
Además, la pasada semana, en el barrio de San Fausto, se ha llevado a cabo la tala de dos abedules. La decisión fue tomada por iniciativa de una persona que consideró que los árboles estaban alcanzando demasiada altura. No existe autorización registrada para dicha intervención.
«Ambos casos suponen una alteración grave e injustificada del espacio público y vulneran la normativa vigente sobre gestión y protección del arbolado urbano. Se están valorando las medidas necesarias para garantizar que este tipo de acciones no vuelvan a repetirse. El arbolado público no puede estar sujeto a decisiones individuales ni a intervenciones fuera de control», añaden. El Ayuntamiento de Durango apela a la responsabilidad colectiva para evitar este tipo de actos.


