Umore Ona berriz ere ezaguna izan da. Gabonetan zalantza-tarte txiki bat izan ondoren, Usansoloko taldeak talde handiek egiten duten bezala erantzun du, bere bertuteak indartuz eta desegokitutakoa zalapartarik gabe zuzenduz. Urtarrila izan da urdinen berrespenaren hilabetea, defentsaren sendotasuna nortasun ikur gisa berreskuratu eta fidagarritasunetik euren legea berriro inposatu baitute.
El Umore Ona ha vuelto a ser reconocible. Tras un pequeño tramo de dudas a comienzos de año, el conjunto de Usansolo ha respondido como lo hacen los equipos grandes, reforzando sus virtudes y corrigiendo sin estridencias aquello que se había desajustado. Enero ha sido el mes de la reafirmación para los azulones, que han recuperado la solidez defensiva como seña de identidad y han vuelto a imponer su ley desde la fiabilidad.
Los números no dejan lugar a interpretaciones. En sus tres últimos compromisos, el Umore Ona ha dejado la portería a cero en todos ellos, una estadística que resume a la perfección el momento del equipo. El 3-0 ante el San Miguel en Meatzeta sirvió para cerrar la primera vuelta con sensaciones inmejorables, en un partido completo tanto en ataque como en defensa. Después llegó un trabajado 1-0 frente al Iurretako, resuelto desde la paciencia y el control, y finalmente un empate sin goles a domicilio ante el Padura, uno de esos encuentros donde saber sumar también es una virtud.
Más allá de los resultados, la sensación es que el equipo ha recuperado el equilibrio que le convirtió en una apisonadora durante la primera mitad del curso. La defensa vuelve a mostrarse contundente, el bloque funciona de manera solidaria y el Umore Ona transmite esa seguridad que desgasta al rival incluso habiendo jugado en inferioridad numérica en varios de estos partidos.
La clasificación refuerza aún más este momento dulce. Con 50 puntos en apenas 19 partidos, los de Usansolo están firmando registros nunca antes vistos a estas alturas de la competición. Un ritmo que, de mantenerse, podría llevarles a superar la barrera de los 90 puntos al final de la temporada, una cifra sencillamente insólita en la categoría y que habla del nivel de regularidad que está alcanzando el equipo de Iván Seoane.
En este contexto, el Umore Ona afronta el próximo reto con la ambición intacta. El viernes 7 de febrero recibirá en Meatzeta al Arratia B, una nueva oportunidad para prolongar la racha, seguir construyendo desde la solidez defensiva y aumentar la distancia respecto a sus perseguidores. El mensaje es claro, lejos de conformarse, este Umore Ona quiere seguir haciendo historia.



