Umore Ona euforia bizienetik zalantza sentsazio kezkagarri batera igaro da hilabete eskasean. Talde urdinak denboraldi hasiera historikoa sinatu zuen, lehen 13 jardunaldietako garaipenekin, eta Preferente igoera uste baino askoz lehenago bideratuta zuela zirudien. Hala ere, futbolak oso gutxitan ulertzen ditu inertzia eternalak.
El Umore Ona ha pasado en apenas un mes de la euforia más desatada a convivir con una inquietante sensación de duda. El conjunto azulón, que firmó un arranque de temporada simplemente histórico con pleno de victorias en las primeras 13 jornadas, parecía tener el ascenso a Preferente encarrilado mucho antes de lo previsto. Sin embargo, el fútbol rara vez entiende de inercias eternas. El equipo dirigido por Iván Seoane construyó su liderato desde la solidez colectiva, la contundencia defensiva y una pegada letal que tenía nombre propio: Oier Aldama.
El máximo goleador azulón fue decisivo durante el tramo inicial del campeonato, pero su marcha por motivos laborales ha dejado una huella más profunda de lo que cabía imaginar. Desde su ausencia, el conjunto usansolotarra ha perdido parte de esa seguridad que le convertía en un bloque casi inabordable. Los números hablan por sí solos: cuatro jornadas consecutivas sin conocer la victoria encendieron las alarmas en un equipo que hasta entonces había caminado con paso firme hacia el ascenso. Las dudas aparecieron donde antes solo había certezas, y el amplio colchón de puntos comenzó a menguar peligrosamente.
El pasado 28 de febrero llegó un respiro necesario. El Umore Ona logró imponerse por 1-2 a un Zaldua en puestos de descenso, un triunfo que, más allá del rival y del contexto, sirvió para cortar la sangría y recuperar sensaciones. No fue una exhibición, pero sí una victoria de carácter, de esas que pueden marcar un punto de inflexión en el tramo decisivo de la temporada. Actualmente, los azulones continúan líderes con 56 puntos, siete por encima del tercer clasificado, posición que se quedaría sin premio de ascenso. La ventaja sigue siendo considerable, especialmente teniendo en cuenta el extraordinario inicio liguero, pero ya no invita a la relajación. El margen de error se ha reducido y el calendario no concede treguas.
El próximo compromiso será ante el Indartsu, el 8 de marzo, en un encuentro que se presenta como una auténtica prueba de madurez. Una victoria consolidaría la reacción y devolvería la confianza necesaria para afrontar las últimas diez jornadas con determinación. Un tropiezo, en cambio, podría reactivar los fantasmas y añadir una presión innecesaria en el momento más delicado del curso. El Umore Ona sigue dependiendo de sí mismo.
El ascenso continúa al alcance de la mano, pero el fútbol ha demostrado en estas semanas que nada está garantizado. Tras un inicio de récord que rozó la perfección, el reto ahora es sostener la ambición, reencontrar la solidez perdida y demostrar que aquel arranque no fue casualidad, sino el reflejo real de un equipo preparado para dar el salto. La recta final dictará sentencia.
Regional B
El filial usansolotarra, al igual que el primer equipo, firmó un inicio de campaña muy prometedor, pero ya han pasado varios meses desde que se estancaron y se empezaron a meter en problemas por la ausencia de victorias. No obstante, el pasado 28 de febrero, tras varios meses, se reencontraron con la senda de la victoria para coger algo de aire y alejarse de los puestos de descenso, algo impensable a principio de temporada teniendo en cuenta su inicio.



