Tras un arranque de liga que sembró dudas, el Peña Kalimotxo ha dado un golpe sobre la mesa y se ha convertido en uno de los equipos más en forma del campeonato. El conjunto de Berezo ha pasado de mirar con preocupación la zona baja a instalarse con autoridad en la parte noble de la clasificación, firmando una reacción que hoy le permite soñar sin presión.
La transformación no ha sido casual. En los últimos seis encuentros, el Peña Kalimotxo ha sumado cuatro victorias, un empate y una sola derrota. Un balance que habla de regularidad, competitividad y, sobre todo, de un equipo que ha aprendido a manejar los partidos en momentos clave.
La única mancha en esta racha llegó ante el segundo clasificado, el Jarrilerros. Aquel encuentro dejó sensaciones encontradas. Tras un inicio devastador que colocó a los de Berezo con un 0-3 en contra, la confianza y el empuje final propiciaron una reacción que estuvo a punto de culminar en remontada. El choque terminó con un ajustado 2-3 que evidenció la ambición de un Peña Kalimotxo que no se da por vencido ni en los momentos más críticos de los encuentros.
Más reciente y aún con eco en el vestuario fue el empate del pasado 1 de marzo ante el Zuentzat, conjunto que pelea por evitar el descenso. Los galdakoztarras llegaron a ponerse 2-3 en el marcador y parecían tener el triunfo encarrilado, pero en los compases finales vieron cómo se escapaban dos puntos que ya acariciaban. Un empate con sabor agridulce, especialmente por la dinámica positiva que arrastraba el equipo y por cómo se había desarrollado el encuentro.
Pese a ese tropiezo, los números avalan el gran momento del Peña Kalimotxo. Séptimos en la tabla con 29 puntos y situados a once del propio Jarrilerros, los de Berezo han encontrado un escenario competitivo ideal: sin la presión asfixiante de la zona caliente y con la confianza por las nubes.
Desde esa posición intermedia, el equipo puede permitirse mirar más hacia arriba que hacia abajo.
El cambio no es sólo estadístico, sino también anímico. Donde antes había dudas, ahora hay convicción. Donde antes pesaba el error, ahora se impone la reacción. El vestuario ha sabido recomponerse de un inicio irregular que, de haber sido más sólido, quizá permitiría hoy hablar de objetivos aún más ambiciosos.
Con el calendario avanzando y la moral en su punto más alto, el Peña Kalimotxo afronta el tramo decisivo del curso con la ambición renovada. Sin presión, pero con hambre. Porque cuando la dinámica acompaña, lo imposible deja de parecerlo tanto.
Juvenil
El filial del Peña Kalimotxo tenía marcada en rojo en el calendario la cita de este último 1 de marzo, el derbi galdakoztarra contra el CD Galdakao. Desgraciadamente para los locales no fue el reencuentro con excompañeros soñado, al menos en lo deportivo, ya que el filial cayó de manera abultada en el encuentro disputado en Elexalde y sigue lejos de abandonar los puestos de descenso.



