Galdakaoko Futbol Taldeak Ohorezko Mailara itzultzeko zorian dago, baina dinamitarien kirol eta, batez ere, erakundeen momentuak igoera hutsa baino zerbait gehiagori buruz hitz egitera gonbidatzen gaitu. Amaierarako hiru jardunaldiren faltan, laugarren sailkatuarekiko zortzi puntuko aldearekin, Galdakaokoek puntu bakarra behar dute helburua matematikoki berresteko. Hala ere, oraintsuko testuinguruak norabide-aldaketaren agertoki bat marrazten du.
El CD Galdakao se encuentra a tan solo un paso de certificar su regreso a División de Honor, pero el momento deportivo y, sobre todo, institucional del conjunto dinamitero invita a hablar de algo más que un simple ascenso. A tres jornadas para el final, con una ventaja de ocho puntos sobre el cuarto clasificado, los de Galdakao necesitan únicamente un punto para confirmar matemáticamente el objetivo. Sin embargo, el contexto reciente dibuja un escenario de cambio de rumbo.
La noticia que ha marcado la semana en el entorno galdakoztarra llegó el pasado 5 de mayo, cuando el club anunció que el actual cuerpo técnico encabezado por Iñaki Ostolaza no continuará la próxima temporada. Una decisión que, aunque no empaña el trabajo realizado, sí evidencia que la dirección deportiva ya piensa en una nueva etapa, independientemente de que el ascenso se materialice, algo que parece cuestión de tiempo.
El curso del Galdakao ha tenido dos caras muy marcadas. El arranque fue prácticamente perfecto: nueve victorias consecutivas que colocaron al equipo como claro candidato al ascenso desde las primeras jornadas. El bloque funcionaba, los resultados acompañaban y la sensación de superioridad era evidente. Sin embargo, con el paso de los meses, la maquinaria comenzó a perder regularidad. Los últimos números reflejan una realidad preocupante, habiendo cosechado solo dos victorias en los últimos nueve encuentros. Un bagaje pobre para un equipo diseñado para dominar la categoría, y que ha provocado que el ascenso, que parecía cuestión de semanas, se haya ido retrasando más de lo esperado.
Pese a todo, el último fin de semana ha traído un soplo de aire fresco. La victoria ante el ya descendido Atxulaur ha servido para cambiar el ánimo del vestuario. Sin ser un rival de máxima exigencia, el triunfo ha devuelto cierta confianza a un grupo que sabe que depende de sí mismo. El mensaje dentro del equipo es claro, queda rematar el trabajo. Y para ello, basta con sumar un punto en las tres jornadas restantes.
El cierre de temporada no será sencillo. Lejos de rivales asequibles, el Galdakao se enfrentará a tres equipos inmersos en la pelea por el ascenso, lo que añade un componente de presión competitiva evidente. El primer examen llegará el 10 de mayo, con la visita a Iparralde para medirse al Basurto, que aún mantiene opciones de engancharse a la lucha. Posteriormente, los dinamiteros recibirán en Santa Bárbara al líder, el Dinamo de San Juan, en lo que podría ser una final anticipada. El desenlace, si aún no se ha logrado el objetivo, quedaría reservado para la última jornada en Galindo, ante el Sestao River B, tercer clasificado. Un escenario de máxima tensión que nadie en el entorno galdakoztarra desea.
El club galdakoztarra está a las puertas de recuperar la categoría perdida hace apenas un año, pero el contexto actual sugiere que el verdadero cambio no será solo deportivo. La salida del cuerpo técnico marca el inicio de una nueva etapa en el proyecto, que buscará consolidarse en División de Honor con una estructura renovada.
Mientras tanto, la plantilla tiene una misión inmediata, sumar ese punto que confirme lo que durante meses parecía inevitable. Porque, aunque el camino se haya torcido en el tramo final, el ascenso sigue estando al alcance de la mano. Y ahora, más que nunca, el Galdakao está obligado a demostrar que sabe cómo cerrar su propia historia.



