Hace 89 años, tal día como hoy, 19 de mayo, Galdakao sufrió el bombardeo más sangriento de los que padeció durante la Guerra de 1936. El 19 de mayo de 1937, un ataque de la aviación al mando de Franco causó la muerte de 16 vecinas y vecinos en la entrada del refugio de Plazakoetxe. A lo largo de aquella primavera se registraron un total de 28 bombardeos de las tropas fascistas en el municipio, que mataron a 40 galdakoztarras entre abril y junio de ese mismo año.
El Ayuntamiento de Galdakao y la asociación Galdakao Gogora han celebrado un acto de homenaje en Plazakoetxe para recordar a las víctimas del bombardeo y a todas las personas que sufrieron las consecuencias de la guerra. Representantes de ambas instituciones, familiares, miembros de asociaciones que trabajan en favor de la memoria histórica y numerosos vecinos y vecinas se han reunido donde se encontraba el refugio de Plazakoetxe en aquella época. Allí han reivindicado la necesidad de mantener viva la memoria y de no olvidar lo ocurrido, para evitar que este tipo de hechos vuelvan a repetirse.
La música, la ofrenda floral y los testimonios de familiares han tenido un papel protagonista durante el acto, recordando lo sucedido hace 89 años y subrayando la importancia de transmitir la memoria histórica a las nuevas generaciones. Ochenta y nueve años después, el sonido de la sirena que en su día anunciaba los ataques franquistas ha vuelto a quebrar el silencio en Plazakoetxe, marcando el inicio de la ceremonia. El acto ha estado conducido por la concejala de Recursos Humanos, Eguzkiñe Gezuraga, quien ha trasladado su “abrazo a los familiares, allegadas y allegados de las víctimas” y ha llamado a “recordarlas y mantener viva su memoria”.
Asimismo, subrayaba que aquel bombardeo “no fue el primer ataque contra Euskal Herria, ni el último”, recordando otras localidades como Otxandio, Durango o Gernika, que también sufrieron la violencia de los ataques franquistas. Ante esa situación, ha explicado, “muchas personas se vieron obligadas a huir a distintos países como Francia, Reino Unido, Bélgica o incluso Rusia, en barco, para poder salvar sus vidas”, especialmente niñas y niños, enviados y enviadas fuera por sus familias para garantizar su seguridad. En este sentido, ha insistido en que “queremos conocer esa parte de nuestra historia: quiénes fueron, qué hicieron, a dónde fueron y quiénes viven aún de aquellas y aquellos niños evacuados”, y ha apelado a la colaboración ciudadana recordando que “es nuestra historia, nuestra memoria, y no queremos olvidarla”.
El puesto rostro a las consecuencias humanas de aquellos hechos lo ha puesto Gezuraga, dando paso a las intervenciones de Mari Carmen Tutor, Agurtzane Yurrebaso y Miren Bikandi, que han compartido sus vivencias y el impacto del bombardeo en sus familias. Las tres han remarcado que “las guerras nunca traen nada bueno”, y han reivindicado la necesidad de “no olvidar a las personas que se vieron obligadas a marchar para siempre” a causa de la violencia y el exilio.
Bikandi, hija de la ya fallecida Kontxi Belandia -una niña en aquella época y posteriormente una de las vecinas que durante años contribuyó a preservar la memoria histórica del municipio con su testimonio-, por su parte, ha recordado la historia de su amama Leona, que tras quedarse viuda tuvo que huir junto a sus cuatro hijas y su madre en un barco que salió desde Santander rumbo a Inglaterra. Durante el trayecto, “un barco franquista empezó a disparar sus cañones”, pese a que en la embarcación “solo había mujeres, niñas, niños y alguna persona mayor”. Finalmente, lograron llegar a Le Havre, en la región francesa de Normandía.
Por su parte, Iñigo Arriandiaga, alcalde de Galdakao, ha señalado durante su intervención que “se suele decir que la historia la escriben los bandos vencedores”, y ha lamentado que, tras las guerras, “los perdedores muchas veces no tienen la oportunidad de explicar lo que realmente ocurrió”. Y es que, ha afirmado que quienes ganan “disponen de los recursos, del poder y de mecanismos para imponer el miedo”, lo que provoca que “el sufrimiento, el dolor y el relato de quienes lo padecieron se oculten o se hagan desaparecer”. Arriandiaga ha asegurado que “Galdakao no fue una excepción”, y ha afirmado que “estaba claro lo que Franco quería: destruir nuestro país tanto física como simbólicamente”. En este sentido, ha destacado la labor de Galdakao Gogora para mantener viva la memoria histórica del municipio.
Asimismo, ha recordado las consecuencias del exilio forzado durante la guerra, subrayando que “más de 100.000 personas vascas participaron en aquel éxodo”. En el caso de Galdakao, ha señalado que ya se han documentado 87 niños y niñas, un trabajo que se está desarrollando junto a Intxorta 1937 Kultur Elkartea; gracias a la colaboración entre ambas entidades, se espera poder ampliar la cantidad de testimonios recogidos en los próximos meses. El alcalde ha finalizado el acto leyendo un breve testimonio de Kontxi Belandia, nacida en 1929 y muy conocida en el municipio, que relataba su experiencia durante el inicio de la guerra, cuando tuvo que desplazarse a Santander y después a Gijón para embarcar hacia el exilio. En el testimonio, Belandia describía su vivencia junto a su madre y otras compañeras y cómo, tres años después, regresó “a casa, sin casa”. Arriandiaga ha subrayado al respecto que “se dice que la historia es cíclica, pero debemos seguir trabajando para que no se repitan frases como esta”.






