Txema Muñoz llega a Galdakao precedido por varios premios importantes a su espectáculo “Gota”, que él denomina “pieza artística”. Ha ganado el prestigioso Premio MAX 2026 en categoría de Mejor espectáculo de calle, el Premio FETEN 2026 al mejor espectáculo de calle y el Premio del Público en la Fira de Circ al Carrer de La Bisbal d’Empordà. Visto lo visto, perdérselo sería casi pecado, por eso espera a todos los galdakoztarras el 15 de septiembre en la Plaza Santi Brouard a las 17:00 horas.
Combina clown con magia, ¿quiere más a mamá o a papá, por cuál de esas dos disciplinas se inclina?
Son diferentes, la magia lleva a la sorpresa, el clown a las emociones, creo que las dos combinan perfectamente, es como una comida, un primero plato y un segundo plato en el que ambos se nutren para que el espectáculo funcione.
A los 15 años empezó barriendo el confeti de una tienda de magia y leía los libros de la estantería antes de venderlos. ¿Así comenzó su pasión?
Sí, cuando era pequeño descubrí que había un tienda de magia. “Papá llévame”, insistí y mi padre me llevó. Al entrar aluciné. Al cabo de los años empecé a trabajar allí y me leía los libros antes de venderlos, así es que como aprendí a hacer algo de magia. También ordenaba barajas, preparaba las cuerdas, limpiaba las monedas… todo el material antes de venderlo, así que podía usarlo, por eso revolvía mucho los cajones para descubrir la magia que escondía la tienda.
Resuma su trayectoria.
La magia abrió un mundo dentro de mí. Empecé yendo a muchos festivales y congresos, viajé muchísimo. Al cabo del tiempo quise formarme como mimo corporal dramático y como clown. Y, a partir de ahí, comencé con mis espectáculo de magia desde el clown sin palabras.
La sinopsis de su espectáculo ‘Gota’ dice: “La lluvia ha desaparecido y ahora solo nos queda el recuerdo donde la ficción y la magia se sumergen en un goteo constante de engaños teatrales”. ¿De qué va todo?
Va de un cubo de agua que intenta recoger las gotas de la lluvia que han desaparecido. Hace un tiempo, en Cataluña dejó de llover, los pantanos se secaron y a partir de ese concepto quisimos trabajar este espectáculo. Cómo un payaso recoge las gotas desaparecidas, pues poniendo ese cubo en medio del suelo y recopilando el agua a cucharadas. Es un juego imaginario del absurdo que pretende llevar al público a un universo en el que la imaginación puede con todo.
También habla de “creatividad” y de “jugar con lo absurdo”. ¿Cree usted que a veces lo absurdo resulta aún más sensato que lo lógico?
Sensato no sé, pero sí propongo jugar con la imaginación, con la creatividad, cada cual puede imaginar lo que quiera. Yo propongo juegos y luego el público hace lo que quiere, y eso está bien.
¿Los espectáculos surgen solo de su cabeza o tiene ayuda?
Tengo mucha ayuda, aquí cada uno ha aportado su gota creativa, hay mucha gente detrás del proyecto. Yo lo defiendo como artista en escena, pero hay cubos de agua y de imaginación que han regado esta propuesta teatral.
¿Es complicado explicar sin palabras?
A mí no me resulta más fácil expresarme sin texto.
A usted que trabaja con gestos… ¿hay alguno que no le guste?
Sí, claro, aunque ahora no se me ocurre ninguno.
Ha actuado en más de treinta países. ¿El lenguaje corporal es universal o en ciertos lugares los gestos no significan lo mismo?
La mímica es un lenguaje internacional, pero eso no quiere decir que todo el mundo la entienda. No es lo mismo decir “no” en España que en China, allí se hace con los brazos formando una “x”. Hay países donde la expresión corporal cambia. Por ejemplo, en algunos brindar chocando dos vasos no está bien visto, en otros es de mala educación hacer que masticas un chicle con gestos.
Reconocemos muchas risas en sus espectáculos, ¿qué pasaría si, de pronto, llegara a Galdakao y no hiciera gracia?
Un payaso no tiene por qué hacer gracia, un payaso solo propone juegos y a partir de las emociones se juega. Sería raro que el público no quisiera jugar. ¿Puede pasar?, bueno, me han pasado cosas muy absurdas, pero sí, sería extraño.
¿Cuál es la peor pesadilla de un clown?
Pues no lo sé…
¿Y la de un mago?
¿Qué se le vea el secreto?
¿’Vende’ ilusiones?
No, yo no vendo nada. Yo comparto, propongo y a partir de ahí el público hace lo que quiere.
¿Y ’compra’ realidades?
No, muestro mi mundo interior.
¿Prefiere contar una historia o transmitir una emoción?
Prefiero transmitir una emoción, las historias se las hace cada uno en su cabeza a su manera.
Se ha convertido en ‘maestro’ de magia para otros. ¿Disfruta transmitiendo esta disciplina?
No me considero maestro, pero sí disfruto mucho compartiendo con otros compañeros de artes escénicas.
Hay gente a la que no le gustan los mimos, a algunas personas incluso les dan miedo. ¿Usted ‘da susto’?
Yo no propongo asustar a nadie, yo quiero jugar, no creo que de susto, aunque igual si me miro al espejo sí que me asusto.






