Usansolok berriro egin zuen barre pasadan maiatzaren 1ean. Umore Onak Lehentasunezko Mailara itzuliko zela ziurtatu zuen, zortzi urte luzez kanpoan egon ondoren, klubaren oroimen kolektiboaren parte den goiz batean. Agertokia, Meatzeta, galaz jantzi zen kirol arloari buruzko hitzordu bat hartzeko: puntu bat nahikoa zen Lemoaharrobi bigarren sailkatuaren aurka denboraldi bikain bat amaitzeko.
Usansolo volvió a latir con fuerza el pasado 1 de mayo. El Umore Ona certificó su ansiado regreso a Preferente tras ocho largos años de ausencia en una mañana que ya forma parte de la memoria colectiva del club. El escenario, Meatzeta, se vistió de gala para acoger una cita que trascendía lo deportivo: bastaba un punto ante el Lemoaharrobi, segundo clasificado, para culminar una temporada sobresaliente.
Y no falló nadie. Ni la afición, que llenó las gradas de camisetas y banderas azulonas en una demostración de fidelidad y orgullo, ni el equipo, que supo competir con la serenidad necesaria en un partido de máxima exigencia emocional. El empate sin goles final (0-0) fue suficiente para desatar la euforia y confirmar matemáticamente el ascenso.
El conjunto dirigido por Iván Seoane ha construido su éxito desde la regularidad. Con 73 puntos en su casillero y a falta de tres jornadas, el Umore Ona ha dejado atrás a sus perseguidores con autoridad. El Lekeitio, tercero con 64 puntos, ya no puede alcanzar a un líder que ha demostrado ser el más sólido del campeonato. Incluso el Lemoaharrobi, rival directo en el duelo decisivo, queda ahora a siete puntos de distancia.
Sin embargo, más allá de los números, el ascenso simboliza algo más profundo: la conexión entre equipo y afición. La celebración en Meatzeta fue el reflejo de esa unión que define al club. Jugadores y seguidores compartieron una mañana cargada de emoción, agradecimientos y sentimiento de pertenencia. Un vínculo que ha sido clave para sostener al equipo en los momentos difíciles y empujarlo en el tramo decisivo del curso.
Con el objetivo principal ya cumplido, el Umore Ona no baja el ritmo. El reto ahora es cerrar la temporada como campeón, un broche de oro que reforzaría aún más una campaña ya histórica. Quedan tres partidos y una ventaja considerable, pero el equipo quiere mantener la ambición intacta hasta el final.
Ocho años después, el Umore Ona regresa al lugar que siente como suyo. Y lo hace con una identidad clara: compromiso, trabajo colectivo y una afición que nunca dejó de creer. En Usansolo, el fútbol vuelve a celebrarse en Preferente.



