Umore Onak aparteko taldea dela erakutsi du denboraldi honetan, baina azken jardunaldietan egia sinplea bezain saihestezina ekarri dute gogora futbolean; onenak ere gizakiak dira. Ikasturte hasiera ezin hobea izan ondoren, 13 garaipen jarraian lortu baitituzte Gabonetako geldialdia baino lehen, urdinek balaztada txiki bat bizi izan dute eta, kezkagarria izan ez arren, hausnarketara gonbidatzen gaitu.
El Umore Ona ha demostrado esta temporada que es un equipo extraordinario, pero las últimas jornadas han recordado una verdad tan simple como inevitable en el fútbol; incluso los mejores son humanos. Tras un inicio de curso impecable, con 13 victorias consecutivas antes del parón navideño, los azulones han vivido un pequeño frenazo que, sin ser alarmante, sí invita a la reflexión.
La primera señal llegó tras la vuelta de Navidad, cuando los de Iván Seoane tuvieron que conformarse con un empate ante el Lemoaharrobi. Un resultado poco habitual para un equipo que había convertido la victoria en costumbre, pero que todavía entraba dentro de lo asumible tras semanas de competición inmaculada. Más preocupante fue lo sucedido después en Meatzeta, donde el Umore Ona perdió su imbatibilidad como local al caer por 2-3 frente al Loiola Indautxu.
Ese encuentro dejó sensaciones inéditas hasta la fecha. Los usansolotarras se colocaron con dos goles de ventaja, pero acabaron sufriendo una remontada que nadie había visto venir en toda la temporada. La solidez defensiva, uno de los pilares del equipo, se resquebrajó por primera vez, y la derrota supuso un duro golpe tanto por el resultado como por la forma en la que se produjo.
Pese a ello, el equipo supo reaccionar. El pasado 11 de enero, el Umore Ona se impuso 0-2 en un durísimo derbi ante el filial del Galdakao, en un partido espeso y muy trabajado que no se resolvió hasta el minuto 85. Una victoria que no fue brillante, pero sí tremendamente valiosa para cortar cualquier conato de duda y demostrar que el equipo sigue sabiendo competir cuando el contexto aprieta.
La clasificación respalda todavía el trabajo realizado. Los azulones mantienen una ventaja de cinco puntos sobre el segundo clasificado, el Ermua, y una diferencia más amplia de nueve puntos respecto al Loiola Indautxu y el Lemoaharrobi, que a día de hoy se quedarían fuera de los puestos de ascenso. Un margen importante, aunque ya no tan cómodo como hace unas semanas.
A este escenario se suma un contratiempo de peso que no es otro que la pérdida de Oier Aldama, máximo goleador del equipo la pasada y presente temporada, que no podrá continuar el resto del curso por motivos laborales. Una baja sensible que obliga al grupo a redoblar esfuerzos y a no caer en la complacencia si quiere alcanzar ese ascenso que se les ha escapado por muy poco en campañas anteriores.
El Umore Ona cerrará la primera vuelta el próximo 17 de enero ante el San Miguel en Meatzeta, un partido clave para despejar dudas y confirmar si este pequeño bache ha sido solo eso, un recordatorio de que incluso los líderes tropiezan, pero también saben levantarse.



