Con el sonido de las sirenas antiaéreas y el silbido de las bombas cayendo desde los aviones fascistas arrancó, un año más, el acto ‘In memoriam’ que la Sociedad Artístico-Cultural Zornoza (SACZ), gracias a la iniciativa de Gregorio Arrien, organiza por estas fechas, ya que los historiadores fijan el 18 de mayo de 1937 como la fecha en la que las tropas franquistas tomaron de manera efectiva Amorebieta-Etxano.
Contó con la colaboración de diversas entidades culturales del municipio que han acompañado a la Coral Zornoza de la Sociedad. Así, tomaron parte en el acto el grupo de Txistularis Udazken, dantzaris de Udabarri Dantza Taldea y los coros Abes-Kimu, Xuxurlariak y el Coro de padres de la Ikastola Andra Mari. Se trató de un acto sencillo, pero cercano y emotivo, cuya finalidad es contribuir a la difusión de la historia de nuestro pueblo, desde el respeto al sufrimiento que generó en muchas familias.
‘In memoriam’ representa la memoria de tres generaciones: los que sufrieron directamente sus consecuencias, los que tuvieron conocimiento indirecto de lo vivido y los que han oído hablar de la última guerra civil, aunque lo vean como algo lejano. El acto pretendía, una año más, unir esas tres vivencias a través del hilo conductor de un hecho histórico tan doloroso como fue la guerra civil.
Al silencio de las sirenas antiaéreas siguió la interpretación por parte de la Coral Zornoza de “Gerra Zitala” del compositor donostiarra Guillermo Lazkano. Se recordaron las terribles guerras de Irán, Ucrania y de Gaza, así como los más de 30 conflictos armados activos en el mundo, entre los que figuran Sudan, Myanmar, Yemen, el Sahel o la República Democrática del Congo, que acercan a quienes están sufriendo esa barbarie y urgen el llamamiento a la paz y la concordia.
Como parte central del acto se hizo la ofrenda floral en la placa “In Memoriam” que en el parque Zelaieta rememora a las víctimas de la Guerra Civil en Amorebieta-Etxano. En recuerdo de Aita Román Urtiaga, fue realizada los padres Carmelitas de Larrea. A mediodía del 19 de mayo de 1937, los requetés de la tercera compañía del Tercio Oriamendi detuvieron y fusilaron a Aita Román Urtiaga contra el muro del convento de Larrea por su compromiso con las libertades y la cultura vasca, «Aita Román «parece ser el último religioso vasco muerto en la guerra», explciaban.
Tras ellos una dantzari de Udabarri al son de los txistus de Udazken bailó un aurresku en su homenaje. En el acto también participaron Beñat Gaztelurrutia, miembro de “Gerediaga Elkartea”. Se recalcó, asimismo, cómo determinados acontecimientos de la Guerra como fusilamientos o bombardeo sirvieron hace años como revulsivo para que asociaciones y grupos memorialistas comenzaran el camino para recuperar la narrativa de lo sucedido, indicó cuánto más se conoce hoy de aquel momento histórico y de lo sufrido por nuestro pueblo.
Acerca del trabajo que Gerediaga Elkartea está desarrollando, conjuntamente con Intxorta 1927 Kultur Elkartea y el grupo de investigación Memory as Transgenerational Care, sobre los “niños y niñas de la guerra” destacaron lo avanzado de la recopilación de datos sobre aquellos menores que abandonaron el Duranguesado con destino a Francia e Inglaterra, principalmente, para escapar de la guerra.
El estudio ha sido capaz de identificar más de 500 niños y niñas de la guerra en el Duranguesado. Se han preparado listados por municipios y están disponibles tanto en la web de Gerediaga Elkartea cómo en la de diversos ayuntamientos de la comarca. Gaztelurrutia hizo un llamamiento a los presentes a consultar el listado de Amorebieta-Etxano con el fin tanto de completarlo en el caso de que identifiquen que falta algún niño o niña como para aportar información complementaria de los casos que conozcan.
El acto se cerró con la actuación de las corales Abes-kimu, Padres de la Ikastola Andra Mari, Zornoza y Xuxurlariak y de todo el público asistente de “Txoria Txori”.


