Es informático, aunque le conocemos más por sus retos relacionados con la natación. Tiene 43 años y vive en su pueblo de origen, Galdakao. Su municipio ha decidido que se convierta en pregonero de las fiestas este año, algo que agrada y hace feliz a Iskander Sagarminaga. Lógico, a todos nos gustaría predicar en la propia tierra, sobre todo si el predicamento tiene que ver con días de diversión y jolgorio.
¿Sorprendido?
Sí. Te tienen que proponer y, de entre las propuestas, el pueblo vota al que creen que lo merece. No me lo esperaba, el resto de opciones también eran muy buenas.
¿Se agradece que la ciudadanía de Galdakao le haya convertido en el pregonero?
Muchísimo. Que el reconocimiento venga de tus propios vecinos, amigos, familia, de la gente con la que te cruzas por la calle todos los días es lo más emocionante. Sientes el apoyo del pueblo.
¿Da más miedo enfrentarse a sus retos de natación o a no tartamudear durante el pregón?
¡El balcón del ayuntamiento impone muchísimo más que cualquier océano! En el agua estoy en mi elemento. Pero hablar delante de todo Galdakao con la plaza llena es un reto al que no estoy acostumbrado.
Si de pronto le pueden los nervios y se olvida del texto… ¿se ahogará en un vaso de agua?, ¿qué hará?
Supongo que reírme de mí mismo, tirar de naturalidad y, si me quedo en blanco, le paso el micro a Maria. ¡Jaja!
Puede adelantarnos algo de lo que dirá.
Hablaré del orgullo de ser galdakoztarra y sobre todo, animaré a que todo el pueblo disfrute de las fiestas con respeto y alegría compartida.
¿Adora los Santakurtzak o prefiere hacerse unos largos esos días y huir del jaleo?
Son las fiestas de mi pueblo, así que la prioridad absoluta es disfrutarlas. Siempre hay hueco para una escapada rápida y soltar los músculos, pero esos días son para estar con la cuadrilla, con la familia y para empaparse del ambiente en la calle.
¿Los recuerda como parte de su vida desde niño?
Totalmente. Los Santakurtzak son esas fechas que marcabas en el calendario desde pequeño. Tengo grabados los nervios previos, el sonido de las calles, las lonjas y txosnas, goitbeheras, conciertos… Vivirlo ahora dando el pregón es cerrar el círculo de una manera preciosa.
Recuérdenos algunas de sus ‘marcas’ deportivas, porque no para.
Tengo la suerte de haber conseguido la Triple Corona de natación en aguas abiertas. En 2025 nadé los 20 Puentes de Manhattan, el Canal de Catalina y el Canal de la Mancha en el 2023, Canal del Norte del 2025, que completé en 10 horas y 28 minutos. Y más recientemente, en mayo de este 2026, logré cruzar el Canal de Ka’iwi en Hawái, de Molokai a Oahu, en 18 horas y 53 minutos, y a finales de junio el estrecho de Gibraltar. Todo esto dentro del objetivo mayor que persigo: los Siete Océanos. Varias pruebas o competiciones de aguas abiertas que me lleve la victoria como la Ibiza-Formentera de 30 km. o la Batalla de Rande en Galicia de 27 km.
La más complicada fue…
El Canal de Ka’iwi en Hawaii, fue una prueba brutal de resistencia.. empezar de noche con corriente en contra y terminar de noche con otra corriente en contra, viento y oleaje muy duro durante casi 19 horas. Pero otras… el Canal del Norte tiene fama de ser implacable por una razón, nadas a 13 grados en bañador desde Irlanda del Norte a Escocia y está plagado de medusas.
¿Y cuál le ha marcado más?
Cada travesía tiene su alma y su cicatriz, pero creo que la manera en la que abordamos estos retos, combinando deporte y arte a través del proyecto Kokoak junto a Eider, mi pareja, lo cambia todo. Ver cómo esos desafíos toman forma y se pueden compartir en euskera dando a conocer sitios y culturas del mundo a los niños de Euskal Herria le da un sentido mucho más profundo a todo el reto a nado.
Cuéntenos cómo empezó todo… lo de nadar tanto.
Sin ser nadador de piscina, siempre me he encontrado muy cómodo y a gusto en el mar: buceando, jugando con las olas, nadando… Me dio por empezar a nadar en diferentes sitios y canales, y al final llegas a los Siete Océanos, que es lo máximo, los siete canales más emblemáticos y duros del planeta. Todo eso, juno con las ganas de Eider de dibujar los diferentes sitios, culturas, técnicas y demás, nos dio para crear el mundo imaginario de Kokoak e ir en su busca con la natación y el dibujo.
¿Próximo objetivo?
Entre febrero y marzo de 2027 nos vamos de expedición a Nueva Zelanda para intentar cruzar el Estrecho de Cook y seguir documentando el proyecto.






