Basconia Futbol Taldeak sentsazio kontrajarriekin ekingo dio 2025/26 denboraldiko Bigarren Federazioko tarte erabakigarrienari. Aurreko ikasturtean erakutsitako nagusitasunetik urrun, Basauriko taldea sailkapeneko gune epel batean bizi da orain, non puntu bakoitzak lasaitasuna eta sufrimenduaren arteko aldea ezarritzen du.
El CD Basconia afronta el tramo decisivo de la temporada 2025/26 en Segunda Federación con sensaciones encontradas. Lejos del dominio mostrado el curso pasado, el conjunto de Basauri vive ahora en una zona templada de la clasificación, donde cada punto marca la diferencia entre la tranquilidad y el sufrimiento.
El arranque liguero del conjunto gualdinegro estuvo marcado por la irregularidad. Tras un verano con movimientos habituales en un filial, el equipo tardó en encontrar continuidad competitiva y la situación no invitaba al optimismo. No obstante, los de Bittor Llopis encadenaron una dinámica de ensueño por la que en estos momentos no se ven con la soga al cuello.
A pesar de la dinámica esperanzadora que arrastraban los basauritarras, el mes de marzo ha sido hasta la fecha un duro golpe de realidad. Y es que durante los tres encuentros disputados en este último mes, no han conseguido cosechar ninguna victoria. 2 empates, siendo uno de ellos contra el colista de la categoría, y una dura y abultada derrota por 3-0 ante el Náxara, rival directo por evitar el descenso. A día de hoy, el Basconia ocupa la zona media-baja del Grupo 2 de Segunda Federación, concretamente el undécimo puesto con 32 puntos en 27 jornadas, solamente dos puntos por encima de los puestos de descenso.
El tramo final de la temporada será determinante. En las últimas 7 jornadas de la competición, el Basconia tendrá que medirse ante rivales directos por la permanencia, como Alfaro, SD Logroñés, Mutilvera, Ejea o Gernika, además de enfrentarse a equipos de la zona noble como Alavés B o Sestao River. En este contexto, los enfrentamientos directos serán especialmente importantes, ya que ganar a equipos de su misma liga puede suponer un salto decisivo en la tabla.
Si logra encadenar un par de victorias consecutivas, el equipo podría asegurar la permanencia sin excesivos apuros. Si no, es probable que llegue a las últimas jornadas con la calculadora en la mano. El equipo tiene argumentos para mantenerse, pero necesita convertir su irregularidad en consistencia y empezar a sumar de 3 en 3. En una liga tan igualada, ese pequeño paso puede marcar la diferencia entre una salvación tranquila o un final de curso al límite.



