El 19 de enero el Movimiento de Pensionistas de Durango se manifestará recordando el octavo aniversario del comienzo de sus movilizaciones por un sistema de pensiones públicas y dignas. Nació tras los recortes de las reformas de pensiones de 2011 y 2013 y la congelación de las pensiones. «El ridículo incremento del 0,25% para 2018 fue la gota que colmó el vaso», comentan.
La indignación de las personas pensionistas llenó las calles. Las masivas movilizaciones consiguieron derogar el Índice de Revalorización de las Pensiones (0,25) y que no entrara en vigor el Factor de Sostenibilidad. En Durango, junto al Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria siguió planteando reivindicaciones básicas e imprescindibles como la derogación de las reformas de los recortes, garantizar el Sistema de Pensiones Públicas y acabar con la brecha de género en las pensiones y pensiones mínimas suficientes.
Lunes, con lluvia o sol, los pensionistas siguen manteniendo las concentraciones. «Ganamos la batalla de la revalorización de las pensiones en función del IPC y que los gastos impropios pagados por la caja de la SS sean pagados por los presupuestos generales. Conseguimos que reformas previstas no se hicieran», aseguran. Aseguran que «algo se ha avanzado, pero queda mucho camino por recorrer para hacerlo irreversible. Las pensiones se siguen reduciendo, la edad de jubilación aumentando y los coeficientes reductores de la jubilación anticipada con 40 años cotizados no se han derogado».
La reivindicación de pensión mínima 1.080 euros que había formado parte de sus objetivos desde el inicio del movimiento, cobró fuerza en los dos últimos años. Esos 1.080 euros dieron paso a demandar que la Pensión Mínima se equipare el Salario Mínimo Interprofesional. «Un total de 145.142 personas en la CAV y en Durango 2.179 firmaron la petición de la Iniciativa Legislativa Popular reclamando que la Pensión Mínima se equipare el Salario Mínimo Interprofesional», recuerdan.
El Movimiento de Pensionistas denuncia que «esta dinámica y participación social fue vetada por la decisión del gobierno de la CAV y los partidos que lo apoyan, PNV y PSE, impidiendo que la ILP fuese debatida en el Parlamento. A la hora de la verdad sus proclamas a favor de la democracia participativa la gobernanza cooperativa etc. solo son papel mojado». Por eso, la batalla por las pensiones mínimas dignas sigue siendo uno de sus objetivos irrenunciables.


